El precio del pan volverá a aumentar en Tucumán y el kilo pasará a costar entre $3.200 y $3.500. Desde el Centro de Industriales Panaderos advierten que la suba, que ronda entre el 5% y el 7%, es una medida necesaria para sostener la actividad y evitar más cierres.
El presidente de la entidad, Pablo Albertus, explicó a LA GACETA que la decisión responde a una fuerte escalada de costos registrada en las últimas semanas. “En marzo sufrimos incrementos considerables en nuestras materias primas, especialmente en el factor energético, que viene subiendo entre un 7% y un 8% mensual, muy por encima de la inflación”, señaló en LG Play.
A esto se suman aumentos en insumos clave como grasas, margarinas, papelería y logística. “Todo lo que es plástico subió entre un 50% y un 70%, y los fletes también se incrementaron muchísimo. Es una situación muy compleja”, detalló.
En ese contexto, Albertus fue contundente al describir el impacto del ajuste: “Este aumento hoy es oxígeno para no cerrar. Tener una panadería abierta no significa que estés ganando plata, sino que estás sobreviviendo”.
El dirigente también advirtió sobre una fuerte caída en el consumo. Según datos del sector, las ventas se desplomaron un 47,2% en los últimos 18 meses, con un impacto aún mayor en productos como confitería y cafetería, que registraron bajas cercanas al 60%. “La gente compra lo básico. Se vende más pan francés porque es lo más económico y rinde más”, explicó.
Además, alertó sobre el cierre de negocios en la provincia. “En Tucumán ya cerraron unas 34 panaderías en el último tiempo, muchas de ellas con más de 100 empleados. También hay microemprendimientos que no pudieron sostenerse por los costos y los alquileres”, afirmó.
Frente a este panorama, el titular del Centro de Industriales Panaderos no descartó nuevos incrementos en el corto plazo. “Si no mejora la inflación en nuestras materias primas, seguramente vamos a tener que seguir ajustando los precios para poder sostenernos”, anticipó.
Por último, remarcó que el modelo tradicional del rubro ya no es viable. “Hoy una panadería no puede vivir solo de vender pan, tortas o facturas. Hay que diversificar, sumar gastronomía, cafetería y otras alternativas para poder mantenerse”, concluyó.